La llave
Es duro ser una llave,
Que no abre ninguna puerta,
Gritar a voces: “¡Abre!”
Y que siempre me quede fuera.
Llamo y llamo,
Pero nadie contesta,
Pienso: “No habrá nadie, claro”,
Pero la luz está puesta.
Ando en la penumbra,
Con la mente vacía,
Creyendo que la ternura,
Es cosa de otra vida.
Pero aún me queda un refugio,
Que siempre pasé por alto,
El más mísero y sucio,
Que siempre he tenido descuidado.
Llegué fácil,
Siguiendo mis huellas,
Ya que partí de ese sitio frágil,
Dejando atrás mis penas.
Pero eso hay que transformarlo,
No se puede destruir.
Intenté quemarlo,
Y se apoderó de mí.
Pero ante mi sorpresa,
Esa casa estaba bien,
Con la puerta abierta,
Tan grande como un almacén.
Dentro había una nota,
Y a llorar me puse.
Las ventanas estaban rotas,
Y los sofás ya no eran azules.
Que no abre ninguna puerta,
Gritar a voces: “¡Abre!”
Y que siempre me quede fuera.
Llamo y llamo,
Pero nadie contesta,
Pienso: “No habrá nadie, claro”,
Pero la luz está puesta.
Ando en la penumbra,
Con la mente vacía,
Creyendo que la ternura,
Es cosa de otra vida.
Pero aún me queda un refugio,
Que siempre pasé por alto,
El más mísero y sucio,
Que siempre he tenido descuidado.
Llegué fácil,
Siguiendo mis huellas,
Ya que partí de ese sitio frágil,
Dejando atrás mis penas.
Pero eso hay que transformarlo,
No se puede destruir.
Intenté quemarlo,
Y se apoderó de mí.
Pero ante mi sorpresa,
Esa casa estaba bien,
Con la puerta abierta,
Tan grande como un almacén.
Dentro había una nota,
Y a llorar me puse.
Las ventanas estaban rotas,
Y los sofás ya no eran azules.
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